¿Cómo dar clases particulares de matemáticas?

Preparar una clase es uno de los pilares básicos del buen maestro. Aunque haya consejos que pueden servir para dar clases de cualquier materia las clases particulares de matemáticas tienen una serie de características que la hacen especiales. 

Las matemáticas son probablemente la asignatura con la que más problemas se encuentran los alumnos en colegios e institutos. Es la que más profesores de refuerzo necesita y de las que más se investiga para encontrar técnicas que permita enseñarlas de una forma diferente. 

Aprende a dar clases de todo

El punto clave para dar bien una clase de matemáticas es planificarla. Para ello tiene que tener preparado todos los materiales necesarios y tener esta serie de cosas en cuenta: 

  • Historia de las matemáticas: empieza captando la atención. Puedes hacerlo de muchas maneras. Una de las cosas que nunca falla es contar una anécdota o un dato histórico curioso. Recuerda que enseñar matemáticas es mucho más que explicar fórmulas. Empieza hablando del contexto de una forma interesante y te ganarás a tu alumno. 
  • Haz un test previo: tienes que saber qué conocimientos tiene tu alumno del tema. Con más razón si es una clase de refuerzo de matemáticas, debes saber qué ha aprendido en clase y qué no. 
  • Elige los temas por orden: en matemáticas es muy importante seguir el orden adecuado de los temas. Elige que vas a enseñar en un buen orden, no saltes de un tema a otro sin sentido o el alumno aprenderá mal. 
  • Explica la teoría: entender bien la teoría matemática es igual de importante que saber aplicarla. De hecho no se puede entender una sin la otra. Puedes hacerlo de la forma más tradicional o usar técnicas creativas. Todo depende del tipo de alumno que tengas, conócelo bien y sabrás el método que debes usar. 
  • Dudas y consultas: marca un tiempo para responder las dudas que pueda tener tu alumno. Si este no las tiene, pregúntale tú a él. Intenta averiguar aquellas cosas que crees que no se entiendan y asegurate de que no hay dudas al respecto. 
  • Haz problemas: es la única forma de afianzar conocimientos en matemáticas. Hacer ejercicios una y otra vez, intenta combinar la forma tradicional de hacer ejercicios algo más divertido y didáctico. 
  • Corrige: cuando estamos estudiando matemáticas es igual el proceso que los resultados. Revisa todos los ejercicios paso por paso y analiza cómo se hicieron y cuáles fueron los fallos. 
  • Vuelve a la teoría: si tienes que volver a explicar la teoría hazlo. Puede que pienses que no hay que hacer “porque eso ya se dijo”, ten paciencia y si tienes que frenar la clase para hacerlo es mejor hacerlo cuanto antes o tendrás problemas mayores más tarde. 

 

 

Haz atractivas las matemáticas

“¿Y esto para qué sirve?” Es la pregunta que más veces puede escuchar un profesor de matemáticas en su carrera y que más suele temer. No siempre es fácil de responder, pero quizás si encontramos unos buenos ejemplos, será lo más útil que podamos hacer. 

Las matemáticas son una ciencia abstracta que muchas veces es difícil ponerlas en práctica. Pero, al final, no es más que un lenguaje por el cual podemos descifrar el mundo. Podemos explicar todo en lenguaje matemático, tan solo tenemos que aprender cómo. 

Y muchas veces ni los mismos profesores lo saben, muchos de ellos han aprendido una serie de operaciones y aplicaciones que están muy distantes de los alumnos. Se usan ejemplo como las velocidades de dos trenes en el que alumno no ve interés alguno. 

 

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Si eres capaz de poner problemas que les afecten, que sean de cosas espectaculares o que sean graciosos tendrán algo a lo que agarrarse. Piensa que el alumno se está enfrentando a una materia muy hostil, que demanda una gran capacidad de abstracción y conceptualización, cuánto más cómodo le hagas sentir mejores serán los resultados. 

La primera reacción ante un tema nuevo de matemáticas es “yo esto no lo entiendo”, “esto es muy difícil”... La mayor parte de los fracasos vienen de un problema de actitud, así que invierte el mismo esfuerzo en motivarlos que en explicarles la lección. 

Para esto tienes que tener tres reglas esenciales:

  • Paciencia: hay gente a la que las matemáticas les cuesta mucho. Es una cuestión de entendimiento, puede que esa persona sea muy buena en otras materias pero les cueste mucho abstraerse. 
  • Sentido: haz que todo lo que explicas tenga algún tipo de relación con la realidad que tu alumno entiende. Si cree que las matemáticas son algo que no tiene ni pies ni cabeza jamás lo entenderá. 
  • Motivar: trabaja en el ambiente de la clase, que se sienta cómodo y que se tome la asignatura en serio. Si sometes a mucha presión al alumno cuando está bloqueado probablemente no se desbloquee nunca. 

Aunque sin duda, la empatía es una de las claves más importantes para que nuestros alumnos triunfen en una asignatura tan compleja como esta. Hay alumnos que necesitan más firmeza y a otros que se le rebaje la presión.

Para saber qué aplicar en cada momento hay que ser empático. Entender al alumno y sus necesidades. No es lo mismo dar clases de matemáticas a niños que a adolescentes. Un profesor de refuerzo de matemáticas tiene que saber que es es un profesor especial y que sus alumnos tienen necesidades especiales. Por eso debes actuar de una forma especial. 

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