Las clases de neurodibujo tienen una duración de 2 horas y están diseñadas para ofrecer un espacio cuidado de aprendizaje, pausa y exploración personal. No es necesario saber dibujar ni tener experiencia previa en arte: el foco no está en el resultado estético, sino en el proceso creativo consciente.
El neurodibujo es una práctica que integra arte, atención plena y principios básicos de neurocie...
Las clases de neurodibujo tienen una duración de 2 horas y están diseñadas para ofrecer un espacio cuidado de aprendizaje, pausa y exploración personal. No es necesario saber dibujar ni tener experiencia previa en arte: el foco no está en el resultado estético, sino en el proceso creativo consciente.
El neurodibujo es una práctica que integra arte, atención plena y principios básicos de neurociencia. A través del trazo guiado y la observación interna, favorece la reducción del estrés, la regulación emocional y la mejora de la concentración. El movimiento repetitivo y consciente de la mano estimula estados de calma, ayudando a disminuir la ansiedad y a fortalecer la conexión entre cuerpo, mente y emoción.
Cada clase aborda temáticas diferentes, como la atención plena, la gestión emocional, el autoconocimiento, el descanso mental y la construcción de hábitos de bienestar. Estas propuestas permiten trabajar aspectos centrales de la salud mental, promoviendo mayor claridad, estabilidad emocional y recursos internos para la vida cotidiana.
En adolescentes, el neurodibujo ofrece un canal de expresión no verbal que facilita el reconocimiento y la canalización de emociones, mejora la atención y refuerza la autoestima en una etapa de importantes cambios. En adultos, contribuye a disminuir la sobrecarga mental y a recuperar espacios de presencia y equilibrio.
El neurodibujo se presenta así como una herramienta accesible y respetuosa, orientada a mejorar el bienestar integral, acompañando procesos personales desde una práctica creativa, simple y profundamente transformadora.
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