Las clases están pensadas como un espacio de exploración y juego, donde cada encuentro es distinto al anterior. No hay fórmulas cerradas ni resultados que cumplir: la idea es soltar la mano, aflojar el control y animarse a pintar desde un lugar más intuitivo y libre. Trabajamos sin juicio sobre el proceso, entendiendo la pintura como un territorio de búsqueda y descubrimiento, más que como un obj...
Las clases están pensadas como un espacio de exploración y juego, donde cada encuentro es distinto al anterior. No hay fórmulas cerradas ni resultados que cumplir: la idea es soltar la mano, aflojar el control y animarse a pintar desde un lugar más intuitivo y libre. Trabajamos sin juicio sobre el proceso, entendiendo la pintura como un territorio de búsqueda y descubrimiento, más que como un objetivo a alcanzar.
Pintamos a partir de la mancha, dejando que el color, el gesto y el error sean parte fundamental del aprendizaje. En lugar de empezar con una idea rígida, aprendemos a escuchar lo que la imagen va pidiendo, a dialogar con lo que aparece en la superficie y a construir desde ahí. Esto permite perderle el miedo al “no saber” y confiar más en la propia mirada. Conoceremos a artistas y distintas formas de pintar en profundidad.
A lo largo de las clases se exploran distintas dinámicas y consignas para activar la creatividad: cambios de herramientas, tiempos acotados, capas superpuestas, decisiones espontáneas. También trabajamos en profundidad el armado de colores, aprendiendo a mezclar, reconocer temperaturas, contrastes y armonías, y a ampliar la paleta personal de cada estudiante.
Las clases se adaptan al nivel y a los intereses de cada persona, acompañando tanto a quienes recién empiezan como a quienes ya pintan y quieren destrabar su proceso. Es un espacio para experimentar, equivocarse, aprender y, sobre todo, disfrutar de pintar.
Los/as espero en mis clases para conocernos y aprender de cada uno/a distintas manera de pintar.
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