Me gusta relacionar el contenido de mis clases con un contexto en el cual el uso del idioma se pueda reflejar en una situación de la vida real, de modo de lograr un enfoque en el cual el alumno sienta que los conocimientos adquiridos pueden ser aplicados en diferentes circunstancias y le resulten más atractivas las clases.
Desde que empecé a dar clases particulares, además de en institutos y escu...
Me gusta relacionar el contenido de mis clases con un contexto en el cual el uso del idioma se pueda reflejar en una situación de la vida real, de modo de lograr un enfoque en el cual el alumno sienta que los conocimientos adquiridos pueden ser aplicados en diferentes circunstancias y le resulten más atractivas las clases.
Desde que empecé a dar clases particulares, además de en institutos y escuelas primarias hace un par de años atrás, considero que el intercambio que se genera con los alumnos es una oportunidad invaluable de aprendizaje tanto para ellos como para mí mismo como docente. Según mi experiencia, creo que además de la oportunidad de aprender uno debe tratar de proporcionar un ambiente en el que el alumno se sienta motivado, respetado y con la confianza necesaria para superar las dificultades o barreras que puede presentar el aprendizaje de un nuevo idioma, sin sentirse presionado o juzgado; un ambiente en que se admita el error como un medio para lograr el aprendizaje. Teniendo esto en cuenta, también me parece importante lograr un balance apropiado entre las 4 macrohabilidades principales a la hora de aprender un nuevo idioma: lectura, escritura, escucha y habla. Hacer demasiado foco en algunas de ellas descuidando o dejando de lado alguna de las otras no produce a la larga los resultados deseados por los alumnos que desean aprender a comunicarse en otro idioma.
Dicho todo esto, intento dictar clases que sean dinámicas y divertidas para que los estudiantes puedan disfrutar mientras aprenden.
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