Vos podés aprender a tocar la guitarra. Si leer esa frase no te genera nada, está bien. Este post no es para vos. Sin embargo, si al leer esas palabras sentís alguna forma de resistencia, bienvenido/a.
En los años que tengo enseñando clases de guitarra he dado clases a hombres, mujeres; a niños, adolecentes, jóvenes, adultos, personas de la tercera edad; a sujetos de diversa nacionalidad, ideología política, profesión; aquellos que querían dedicarse a la música y otros muchos que solo querían aprender por entretenimiento, hobbie, desarrollo personal, etc. En este variado conjunto de personas el único punto en común es que eventualmente- ya sea después de haber aprendido algunos acordes básicos y rasguidos, o después de comenzar a ver Cejillas y comprender la dificultad del asunto; o tal vez después de comenzar a ver arpeggios en la mano derecha; o a veces incluso al finalizar la primera Clase de Prueba o antes de afinar el instrumento- todos se (y me) preguntan si realmente pueden aprender a tocar la guitarra. Y la respuesta siempre es Si.
De hecho, si estás leyendo este post probablemente vos también ya te hayas hecho esa pregunta. La respuesta sigue siendo la misma.
Y son muchas las razones que los diversos alumnos ponen, eventualmente, para justificar que no pueden. "Me encanta la música, pero no tengo oído" o "No tengo buen ritmo" o "Tengo las manos muy chicas/grandes" o "no tengo mucho tiempo para practicar" o "no tengo una buena guitarra" o "soy demasiado grande para aprender", etc. Pero, a la hora de aprender a tocar, no son importantes ninguna de esas cosas. La música es una de las expresiones más naturales del ser humano. Tocar la guitarra es una variante de esa expresión. Es por ello que, además de una guitarra, es requisito principal la decisión y el deseo de hacerlo. A partir de la decisión es poco -pero muy importante- lo que necesitas para tocar: Atención para aprender sobre las propias limitaciones; Humildad para aceptarlas; Constancia para trabajar sobre ellas; y Paciencia para superarlas. Esta es otra de las razones por las que estudiar un instrumento, además de divertido, es importante: porque nos enseña sobre nosotros mismos y nos ayuda a trabajar atributos humanos que nos sirven más allá de tocar un instrumento. Y para ayudarte en ese camino, es recomendable un profesor con el que te sientas a gusto y que pueda sacar lo mejor de vos. Ya sea conmigo o con alguno de los colegas que están en TusClases (muchos de ellos, excelentes docentes), tomar clases suele ser una decisión excelente, una muy buena forma de arrancar ese camino.
Y es por estos argumentos que te conté que, la próxima vez que te lo preguntes, ya sabes la respuesta: Vos Podés Aprender a tocar la Guitarra (Si querés).