Dijo una escritora cristiana del siglo XIX:
"Nuestro concepto de la educación tiene un alcance demasiado estrecho y bajo. Es necesario que tenga una mayor amplitud y un fin más elevado.La verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser, y todo el período de la existencia accesible al hombre. Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas,mentales y espirituales. Prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo, y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero". ( White, Elena G. de, "La Educación", 2008, Buenos Aires: ACES, pág.9)
Seamos cristianos o no (esto influye en nuestras creencias acerca de la muerte), es innegable que la educación dura toda la vida. Siempre podemos aprender algo nuevo. No son solo conocimientos científicos, sino también todo aquello que nos ayuda a vivir mejor. Son vivencias, experiencias, observaciones.
Como educadores colaboramos en la formación de otros seres y esto es maravilloso. Tenemos una gran responsabilidad: promover el desarrollo integral del educando, formando ciudadanos que se comprometan con el bienestar de la comunidad.
Como educadores debemos poseer ciertas características. Entre ellas:
* Equilibrio emocional
* Profesionalismo y perfeccionamiento constantes
* Relaciones interpersonales positivas
* Aceptación de los límites y posibilidades del educando
* Uso de lenguaje adecuado
Parece demasiado, pero...qué gratificante es nuestra profesión.