Este pequeño aporte va dedicado a todos aquellos voluntarios que dedican buena parte de su vida al estudio. En mi caso fue dedicarme a la biología.
Cuando uno comienza a estudiar algún aspecto de la vida, alguna materia, algo, se prenden unas luces en el cerebro de uno que no logran compararse con nada. Esa satisfacción de leer, comprender y profundizar sobre un tema es una sensación única. Ahora bien, uno podría preguntarse: ¿ Porque hay cierta edad o situación de la visa donde nos da rechazo estudiar ?
En mi experiencia, tuve situaciones donde me sentí muy frustrado y quise no estudiar más esa materia de la universidad, por ejemplo. Lo que sucedió con el tiempo era que me encontraba explicando a alumnos míos los temas de esa materia que no podía aprobar y por la cual me sentía tan mal. En esta experiencia aprendí que aprobar y entender no era lo mismo: los exámenes son situaciones de estrés donde no solo importa lo aprendido sino la capacidad de sobreponerte como persona ante esa traba en tu carrera profesional.
Otra de mis lecciones me la han dado mis alumnosad pequeños: los niños. A mí mí edad, y entiendo que a casi cualquier joven, la necesidad de planificar y adelantarse a las cosas es consecuencia es propio de la ansiedad juvenil, pero entendí que cuando estudiaba además de la organización y la planificación también era importante vivir el hoy, así como los niños. Olvidarne de que existe el mundo y solo estar conmigo y mis ideas. Solo de es manera pude alcanzar la concentración necesaria para profundizar y estudiar todo lo que necesite aprender en el tiempo necesario. Los niños viven el día a día y eso tiene el valor de estar presente a la hora de hacer algo.
Mi última leccion me la dio mi propia intuición y mi reloj biológico: soy una persona diurna. Mi mejor momento para estudiar es a la mañana. La noche solo me quedaba para la reflexión y la síntesis de lo que fue mi día.
Espero sirva a los que entienden la necesidad de estudiar.