Hoy en día, los paradigmas que están ganando espacio dejan atrás una forma de educación basada en la homogeneidad. Mismo vestir, mismas ideas, mismo perfil del estudiante en general, mismos ritmos de aprendizaje para todos, métodos estandarizados, poca atención a lo particular.
En la actualidad, esa tendencia se está revirtiendo 180 grados en la teoría, y cada vez más en la práctica. Por lo cual, hay que enfrentarse a esas diversidades que se naturalizan socialmente cada vez más y afloran sin temores.
Un ejemplo es el de la vestimenta. Las restricciones sobre la vestimenta en la escuela se van achicando poco a poco, y el profesor no sólo debe flexibilizarse (aunque sea lentamente) en este aspecto, sino que también tiene que tratar de entender a esos cambios. Por qué ocurren. ¿son el reflejo de un fénomeno mayor? Por eso resulta esencial meterse en un mundo que puede resultarle ajeno, e indagar. A los propios alumnos, a los familiares de esa edad, a colegas, a especialistas, a internet mismo.
Otro es el de los estudiantes con capacidades diferentes. En este nuevo sistema, en que se trata de priorizar la continuidad del estudiante con los compañeros de su edad en el tiempo, así como la integración (lo cual también es un espejo del cambio social) es importantísimo en primer lugar, la comunicación. Con los familiares, con los colegas, el director o directora, con los propios compañeros. Atender a esas particularidades se vuelven fundamentales para cumplir con nuestro rol, y permitir así la continuidad en la diversidad. Dar los mismos temas, poner sobre la mesa los mismos problemas de nuestra disciplina, a receptores distintos.
Un tercer ejemplo es el de los inmigrantes de otros países, e inclusive de otras localidades del país. Dicho estudiante trae tras de sí una historia propia. Con costumbres familiares y sociales distintas, una idiosincracia, días festivos diferentes, modos de comunicarse y expresarse hacia la sociedad. Hay que atender esas diferencias para que el estudiante no quede en "off-side", y aun manteniendo los mismos objetivos para todo el curso, comprender a ese modo distinto de asimilarlo, como también a sus preocupaciones y sus necesidades.
Finalmente, me parece importante hablar de las diversidades sexuales. Si prestamos atención, éstas estarán expuestas más abiertamente que en generaciones anteriores. Basta ver una pulsera de los colores del arco iris que nuestros alumnos puedan llevar (ya sea por identidad o por respaldo) Y nuestros adolescentes naturalizan mucho más estas diferencias, siendo así mucho más abiertos. Lo menos que corresponde de nuestra parte es no hacer, como ellos mismos hacen, ninguna diferenciación especial al respecto en el trato. Pero sí es importante tratar estas temáticas en general. Aunque haya que ajustarlo o no a nuestra disciplina en particular. Nos sorprenderemos si prestamos atención, porque el peso de este ingrediente en las nuevas generaciones es mucho mayor del que nos imaginamos.
Eso, sin hablar de las diferencias de opinión que puedan existir entre nuestros estudiantes sobre las distintas temáticas de actualidad, que no son otra cosa que el reflejo de la sociedad en general. Por eso, atender este problema no es menor para nuestro rol docente.