Como profesores, también hemos pasado por la experiencia de enseñarle a otros profesores o aspirantes a profesores. Como con cada público, no es una clase igual a las demás, sino que tiene sus particularidades, sus pecularidades.
Si bien acá tenemos que hablar con la misma rigurosidad con la que nos dirigimos, por ejemplo, al público universitario y orientado a la investigación, también hay que mostrar otro tipo de facetas.
De alguna forma hay que volver a la clase atractiva, hablándole a ellos con el mismo espíritu como si le hablásemos a chicos de 15 años. Nuestra actitud, así, se transforma en un ejemplo para el aspirante a profesor, que a su vez se va imaginando en la cabeza distintas formas de transmitir sus saberes.
Entonces, ese elemento termina siendo el marco para dar esos contenidos que tienen que ser aplicados en las escuelas. Por ejemplo, para el caso de la historia, incluyendo fuentes de época breves, relatos ficticios realizados por especialistas y basados en fuentes (hay muchos lugares para consultar al respecto).
Asímismo, si estamos abocados a otras disciplinas, las ilustraciones y los métodos audiovisuales son fundamentales. Tenemos que acostumbrarnos a usar el proyector o una netbook para transmitir cosas que nuestras palabras no pueden decir.
"No hay contagio más intenso que el contagio del ejemplo". Esto se aplica para todo. Para darle una clase a los chicos de la secundaria...y para pararse frente a quienes les darán clases a esos chicos.