Siempre el alumno llega con la idea de aprender algunas vueltas para sorprender a su pareja, o para disfrutar una fiesta desde otro lado, pero la realidad es que se aprende mucho más que eso. El movimiento es tan natural, cotidiano e inconsciente que ni nos damos cuenta, pero siempre estamos en ritmo, cuando caminamos, cuando aplaudimos, cuando escuchamos esa canción que nos gusta.
Lo mejor del arte, desde mi punto de vista, es que nos permite expresarnos como queremos, hacer lo que sentimos y como sea que salga, está bien. Es una foma muy valiosa que tenemos para liberarnos y salir un poco de la estructura en la cual vivimos día a día.
Por supuesto cada Ritmo tiene su técnica específica de movimiento. Pero para el que recién se inicia es más conveniente trabajar el movimiento desde ese lugar, desde la expresión y la liberación, cuando vamos entrando en confianza, tomando seguridad y dejando de sentirnos extraños, la técnica resulta más fácil.
Todos pueden aprender a bailar, no importa la edad, ni si bailaron alguna vez, si uno quiere, puede. Lo importante es tomar la desición, animarse y arrancar.
Hay muchos métodos de enseñanza, muchos recursos y herramientas, asi que de alguna forma u otra, se aprende.
Estamos en movimiento todo el tiempo, el cuerpo la tiene clara, sólo tenemos que poner la mente en blanco y darle para adelante. No hay excusas!